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José Romero Bello

10 July 2010

Jose Romero Bello

Jose Romero Bello

Nace esta luminaria del folklore el día 28 de agosto de 1922 en Arichuna- Apure, hijo de Narciso Romero y Librada Bello, sus primero estudios los realiza en la escuela para varones dirigidas por el bachiller Pedro Manuel Armas (ésta funcionó en la casa familiar donde hoy reside el Sr. Gardeano Torrealba), desde muy temprana edad comenzó a dar demostraciones por su inclinación por el arte musical nativista-arpa, cuatro, maracas y el canto sabanero, era frecuente verlo construir pequeñas guitarras de juguetes, tocar y cantar pasajes y joropos, para la época era la música predilecta. De esta forma, este niño pasa su infancia al lado de sus padre que le infunden amor, cariño, respeto, comportamiento y rectitud, su casa donde se crió fue a orillas del río, cuando tenía un momento de descanso de las faenas diarias tomaba su guitarra y sentándose bajo la sombra de un frondoso mamón a contemplar un bello atardecer y cantarle a la imaginación, por momentos dejaba de tocar y decía “SI YO FUERA EL REY DE LOS ARAGUATOS LOS MANDARÍA A CALLAR PORQUE NO ME DEJAN CANTAR NI PENSAR”, esto lo decía porque al otro lado del río las acostumbradas manadas de estos animales se juntaban al atardecer que con su ulular despedían las tardes arichuneras.

De este modo, este niño ve transcurrir el tiempo. Su papá que fue funcionario policial solía llevárselo(aún en pantalones cortos)para las fiesta que se hacían en caseríos, tales como Arichunita y otros, en la medida que transcurría el tiempo iba acentuándose en este apureño el interés por desarrollar sus cualidades artísticas-musicales, no desperdiciaba ocasiones y, no escatimaba esfuerzos para poner de manifiesto sus condiciones de vocalista, este baluarte de nuestra música se le conoce con el único nombre de José, contrapunteador de arpa, cuatro y maracas; al maestro Romero, como lo llamamos quienes le admiramos y somos sus seguidores, le tocó realizar duras faenas, arreador de bueyes trapicheros, sacador de tareas o lo que es lo mismo, cortar monte con machete y garabato, bonguero donde la mayoría de las veces manejaba(jalaba)(sic) una vara larga de madera de comprobada resistencia con una horqueta en uno de sus extremos, con el fin de apoyar la misma en el pecho del palanquero y así hacerle frente a las fuertes chorreras de los ríos por donde navegaba romero: Orinoco, Apure, Payara, Arauca entre otros; personas consultadas no han testimoniado que el personaje aludido también se desempeño como trabajador del llano, dicho de otra manera, faenero a caballo, labores no menos rústicas que las mencionadas arriba, no obstante la realización de tan agotadoras y largas jornadas de trabajo, José Romero nunca descuidó esa pasión por el canto vernáculo, de esta futura estrella de la canta criolla ve transcurrir el tiempo hasta que sus padres deciden hacer un viaje hasta Guayana en busca de nuevos horizontes, se establecen en pueblo llamado “Punta Brava” jurisdicción del hoy Municipio Cedeño, más abajo de Caicara del Orinoco-Estado Bolívar.

En la década de los años 30 regresa nuevamente la familia a Arichuna, para ese entonces José como se le llamaba era un apuesto joven de estatura alta, atlética, cuerpo robusto debido al trabajo, venía ya con deseos de superarse en el canto y la música. En cierta oportunidad que viera tocar el arpa al maestro Jesús Maria Flores, le dijo “Don Jesús, ¿podré algún día aprender a tocar? A lo que responde el maestro ¡Claro! Ninguno nació aprendío. Es ahí cuando le hace una exigencia al maestro Adalberto Chaparro “Maestro hágame un cuatro que yo le pago y usted me da el vuelto enseñándome las notas”. Dice el maestro Chaparro: “yo tenia 25 años y el unos 16, yo fui quien le construyó el primer cuatro y le enseñé las primeras notas musicales, a partir de ese momento su amor crece hacia el canto, poesía y música”. Era frecuente verlo al lado del Sr. Juan Enrique Oropeza (al que siempre admiró como su maestro) cuando llegaba a los bailes en compañía de Juan Enrique Oropeza (arpista), José Antonio Oropeza (alias tun tun el guitarrero) y Aurelio Echenique, se apostaba cerca del guitarrero quedándose embelesado al ver deslizar los dedos por el diapasón y no soportando el deseo de tocar decía al guitarrero “présteme el cuatro pa` echale un empujón, con eso usted descansa y hasta echa una zapateaíta” el cuatrista respondía: “es toito suyo, zumbele hasta que se canse”.

A veces echaba travesías por ríos, caños, lagunas y sabanas en compañía de sus padres así los acompañó por varios vecindarios de la ahora parroquia Foránea Peñalver. Siempre había la copla en sus labios para el sol abrasador y distancias que faltaban por recorrer, soltaba la siguiente copla:

Sabanas arichunera
Nunca las olvidaré
Sea jalando palanca
Te juro que volveré
A contemplar tus laguna
Que vengo muerto de sed


Después de tantas aventuras llega la hora de abandonarse pueblo, y piensa: “lamento la retirada pero tengo que partir”.Dias después consigue pasaje para San Fernando de Apure pagando con ayudar al palanquero, era a principios de los años 40; En San Fernando toca y canta al lado del maestro Ruperto Sánchez, quien lo hacia en los sitios denominados: Botellefon, El Verdum, entre otros. Era la época de Ángel Custodio Loyola quien daba los primeros pasos en el canto, esto lo entusiasma y decide salir de su patria chica; de su natal Apure, se fue al estado Yaracuy específicamente en San Felipe allí hizo algunas presentaciones en la emisora de radio “San Felipe”( posteriormente conocido como radio “Yaracuy”) en la referida estación radial se realizaba un programa en vivo de música llanera en el cual José Romero Bello hace su debut a través de un medio de comunicación radio eléctrico; durante la estadía de este llanero en tierras del Yurubí, ejerció la profesión de quiosquero (vendedor de periódicos). Luego se marcha a la ciudad de Calabozo donde es ayudante de camión con su tío Santiago Bello y se establece en la calle 7 con carrera 3, estando en el pueblo de Lazo Martí, conoció a Don Ricardo Acevedo de los Bancos de San Pedro, un excelente arpista el gusanillo de la música del llano no se quedaba quieto en la persona de este coloso del canto llanero incursionado en el mismo y así llega hasta Caracas, como hecho relevante debemos señalar que: José Romero Bello fue el primer interprete de la canta típica llanera que se presentó en televisión, en el programa criollo que tenia a talento vivo a Víctor Saume en Radio Caracas Televisión, espacio musical conocido como “el show de las 12”, fue descubierto el aludido maestro por la farándula nacional y al alcanzar el estrellato lo bautizan como: Coplero de Venezuela, El Catire Florentino, Maestro de Venezuela. Sus composiciones y éxitos que son muchísimos entre los que sobresalen: “El arpista de mi tierra”, “La garza mora”, “Corrio Fuentero”, Paralelo uno, “Boca Apure”, “Muchachas de mis recuerdos”, “Diario de mis amigos”, “Llano cuando era llano”, “Coleador de Cocorote”, “Morichalito” “El Turpial”, “Paso Apure”, pero la otra cumbre del llanero de mi tierra es la leyenda del Florentino y el Diablo, autoría de Alberto Arvelo Torrealba (abogado de la Republica), el cual grabó en compañía del clarín de la llanura “Juan de los Santos Contreras” “El Carrao de Palmarito”.

Don José Romero Bello, nunca abandonó el arte por el cual nació y como demostración de lo que expongo aquí, tenía en la Avenida Pichincha de EL Rosal- Caracas- un negocio que fungía de escuela musical, por allí pasaron muchos de nuestros exponentes cantores: Reynaldo Armas, Rafael Matos, Argenis Sánchez, Andrés García “El caicareño”, Cristóbal Jiménez y, muchas figuras más de la canta nacional que pasaron por la “APUREÑA” denominado así el negocio ya en referencia. Nuestro “Florentino” estuvo casado en segundas nupcias con Rosita Barrero (cantante criolla con quien grabó “ los 10 mandamientos en contrapunteo”); de su primer enlace matrimonial lacio ese astro del arpa venezolana Joseíto Romero- hoy fallecido-así mismo sabemos de la existencia de un hermano paterno de nombre Ovidio Solano quien vive en la comunidad de “Boca Arichuna” de esta jurisdicción, José Romero Bello ensilló el potro de lo eterno y emprendió el viaje del no volver, este insigne caballero el día 18 de enero de 1998 en la ciudad de Caracas a los 66 años de edad.

ACRÓSTICO

Acuñó al recio cantor
Romero, el gran Florentino
Impulsó mucho al Folklore
Cabalgó por mil caminos
Hombre llanero, cabal, ágil contrapunteador
Un apureño genuino
Nada le envidió a un tenor.
Arpista y poeta fino, así fue
José Romero Bello y a quien acunó su tierra natal: Arichuna.

Tomado de PortalApure.com

Pedro Felipe Sosa Caro

1 July 2010

Pedro Felipe Sosa Caro

Pedro Felipe Sosa Caro


Pedro Felipe Sosa Caro, natural de Tame, Arauca, se presenta a sí mismo y ha sido presentado de este modo:

” Pertenezco a la generación de venezolanos que creció oyendo música criolla, en las arpas del “Indio” Figueredo y de Juan Vicente Torrealba, y en las voces de Loyola, Marisela, Mario Suárez y Rafael Montaño.” Veníamos del Liceo… inmersos en la Venezuela de Gallegos, de Andrés Eloy Blanco, de Picón Salas… y en la calle nos esperaban los aires de un país que luchaba por defender su autonomía espiritual.

” Era el tiempo de la penetración intelectual a todos los niveles y del esfuerzo que libraban en todos los frentes, hombres y mujeres por mantener los rasgos de la identidad nacional.

” Freddy Reyna desde su cuatro; Alirio Díaz y Rodrigo Riera desde sus bandolas; Mateo Manaure, Carlos Cruz y Jesús Soto desde sus caballetes y talleres; Yolanda Moreno desde las tablas; los intelectuales desde su mesa de trabajo, y cada uno de los venezolanos desde las trincheras de sus esperanzas. Había, como hay ahora, un país positivo luchando por imponerse sobre los antivalores.

” Dentro de ese ejército, había un soldado. Cuando lo conocí, me sabía de memoria muchas de sus canciones … nos hicimos amigos para siempre…”

Así se presenta Pedro Felipe Sosa Caro. Sus padres cruzaron las fronteras llaneras y sin salir de la patria de Bolívar, arribaron a Tame, un pueblo que perteneció a la antigua provincia de Barinas. Allí nació el poeta. Se puede afirmar que la música llanera, después del impulso inicial que le dieron Torrealba y Figueredo, remontó el vuelo con un segundo aire, “vestida de garza blanca”.

Sosa Caro escribe poesía para ser cantada. Todos hemos pasado por la poesía.
Hubo quien – como Arvelo Torrealba – escribió la mejor poesía llanera venezolana, sin presentir que en sus versos encontrarían los compositores del futuro la fuente más pura para sus composiciones.

Sosa Caro es diferente; jamás pretendió ser leído sino cantado, pero no poniendo letras, sino escribiendo poemas con música; no como poeta sino como compositor.
Su obra anda en los labios del pueblo. Vestida de garza blanca, Son mentiras, Alcaraván compañero, son himnos. Son el pedestal de su gloria, porque el poeta es gloria nacional, como lo son Ernesto Luis Rodríguez, Alberto Arvelo, Luis Barrios Cruz, Héctor Guillermo Villalobos, Greco la Porta y tantos otros que ganaron batallas a favor de la patria… no con espadas sino con sus plumas. Las canciones de Pedro Felipe Sosa Caro han sido grabadas por artistas como Cristóbal Jiménez, Dennys del Río, Tito Ramón, Reina Lucero, Donoso Rodríguez, Anita Morillo, Nancy Galbán, Cristina Maica, Iris Camacho, Freddy Salcedo, Simón Díaz y Luis Silva.

Conny Mendez

19 May 2010

Conny Mendez

Conny Mendez


Compositora, cantante, ensayista, caricaturista y actriz, conocida popularmente como Conny Méndez. Fueron sus padres el poeta Eugenio Méndez y Mendoza y Lastenia Guzmán. La primaria y la secundaria la realizó entre Caracas y Nueva York. En esta última ciudad cursó estudios de artes plásticas en el Art Student’s y luego de música en el New School of Music. Durante la década de 1920, de regreso en Caracas, colabora como columnista y caricaturista en diferentes revistas y diarios, entre ellos El Nuevo Diario, Élite y Nosotras. Dichas caricaturistas las reunió en su obra Bisturí: álbum de caricaturistas (1931). En 1946 fundó el movimiento de Metafísica Cristiana en Venezuela difusor de las enseñanzas del conde Saint-Germain, figura mítica del ocultismo europeo. Durante los primeros años de la década de los 50’s, trabajó como actriz en la obra Camas separadas de Terence Rattingam, dirigida por Horacio Peterson en el Caracas Theater Club.

En 1955, publicó su obra autobiográfica titulada Memorias de una loca y en 1967 su libro satírico-costumbrista Del guayuco al quepis. No obstante, fue en el campo de la composición e interpretación musical donde realizó su labor más fructífera. Su obra musical de carácter folklórico y popular abarcó más de 40 composiciones, incluyendo un oratorio de inspiración sacra. Entre sus obras más populares se encuentran. Venezuela habla cantando, La negrita Marisol y Chucho y Ceferina. Los últimos años de su vida los dedicó exclusivamente al estudio de la metafísica cristiana. A partir de 1977 publicó una serie de trabajos en torno a este trascendental tema, entre ellas: Metafísica al alcance de todos (1977) y Misterios develados (1979). En 1989 Rubén Cedeño publicó un libro acerca de la vida de Conny Méndez, titulado Conny Méndez y mis memorias metafísicas.

Desde muy joven se dedica…casi a todo! Y más o menos, por orden cronológico, fue así:

Caricaturista y Cronista

En este campo hizo muchas cosas, entre las cuales se destacaron las sabrosas caricaturas de las más conocidas damas caraqueñas de la época, y que fueron publicadas en la portada de la revista “Nosotras”, así como en la sección llena de pimienta que publicaba bajo el nombre de “Aquí entre nos”.

Autora y Compositora

Conny Mendez

Conny Mendez


Su primera composición se titula “La Niña Luna” y fue hecha a manera de ensayo para ver “si le salía”. Le salió. A ésta le siguió “Soñé”. Gran sorpresa para Conny cuando la afamada soprano venezolana Isabel Pérez Dupuy estrenó estas canciones en Estados Unidos, allá por el año 35. Luego vinieron muchísimas otras, algunas de enorme difusión, conocidas por Venezuela entera: “La Negrita Marisol”, “Yo soy Venezolana”, “Venezuela habla cantando” y “Chucho y Ceferina”, por no citar sino cuatro, que son prueba irrefutable de lo antes dicho. “Chucho y Ceferina” es considerada por muchos, como ejemplo de música folklórica.

Pintora

Comenzó en este campo haciendo paisajes y retratos.Durante 10 años gozó “un puyero” con sus paletas, pinceles y demás yerbas, llegando a terminar un sinnúmero de obras cuyo paradero se desconoce en su gran mayoría, dado que muchas de éstas se las llevaban “prestadas”, y la gente, lamentablemente, tiene tan mala memoria…

Escritora

En esta faceta, Conny se proyectó principalmente a través de su libro “Memorias de una Loca”, publicado en 1956 y que resultó, todo un “Bestseller”. Según Conny, es una recopilación de todo lo más divertido que le ocurrió hasta entonces. Una historia cómico-satírica de Venezuela fue la realizada en su libro “·Del Guayuco al Quepi”, netamente escrita en criollo.

La Metafísica

Por una de esas cosas extrañas de la vida, encontrándose a bordo de un tanquero que la traía con su hijo Donald desde los Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, conoció a la viuda de Henry Pittier. Esta dama, sin proponérselo, inició a Conny en el mundo de la Metafísica. El viaje resultó toda una odisea y por supuesto, en muchos momentos hizo falta mucha fe en Dios para sobrellevar el peso del tremendo peligro que les acechaba. En esos momentos, como es normal, Conny y la señora Pittier hablaron mucho de Filosofía y de Metafísica. Al arribar a Venezuela (“milagrosamente” como dice Conny), se lanzó de lleno a la búsqueda de cualquier material literario que existiere sobre esta materia.

Leyó todo lo que cayó en sus manos y un día, profundamente conocedora de esta filosofía, fundó la Hermandad de Saint Germain, la cual se extendió primero, por toda Venezuela, y luego por toda Latinoamérica. Y en este campo fue muy activa, viajando, dictando conferencias y comunicándose con los miles de amigos que tenía en todas partes.
Tomado de Venezuela Tuya y de Metafísica.com

Escuchemos un precioso tema en la voz de Conny Mendez: (Yo soy Venezolana)

Don Rafael Pio Alvarado

19 May 2010

Don Rafael Pio Alvarado

Don Rafael Pio Alvarado


Músico y compositor popular, nació en Curarigua de Leal, Parroquia Antonio Díaz de Municipio Autónomo Torres del Estado Lara, el 4 de Marzo de 1895. Fue hijo de Gualdo Suárez y Maria Trinidad Alvarado.

Desde muy joven se inició en el arte de cultivar una de las tradiciones más ricas del Folklore Venezolano: El Golpe y el Tamunangue, o Sones de negros, como también se le denomina. Fue autor y compilador de décimas, tonos y aguinaldos, además de exponente de una variedad del Golpe Tocuyano, que más adelante tomará el nombre de “Golpe curarigueño”, debido a las diferencias rítmicas existente en el tono y ejecución de los instrumentos que lo diferencian notablemente del “Golpe Tocuyano.”

Combina su labor cultural con su ejercicio de funcionario público como correo de a pie de Curarigua a Carora. A los veinte años de edad formó parte de la Policía de Curarigua y en el año de 1945 ingresa a la Policía de Barquisimeto, situación que le permmitió organizar con Nicolás Pichardo y Félix Campos un conjunto musical folclórico en la capital larense, dando a conocer sus primeras creaciones musicales: El sapo, La Chuchurucha, La Niña Heriberta, El Caimán y El Barbero. Se trata de temas, en su mayoría compuestos por él, pero provenientes del genero popular, por lo que se dice, que antes de aprender a tocar el cuatro, siendo muy niño ya componía décimas y canciones.

En el año de 1965 grabó su primer disco, un 45 RPM, para un homenaje al maestro Alirio Díaz. De este trabajo se destacan dos importantes temas musicales, El Sapo y El Gavilán Trabalenguas, dos fábulas musicales ricas en genio, humor, alegría y sátira, elementos estos que acompañaron la fecunda obra musical del Viejo Roble de Curarigua como también es conocido. Posteriormente en un trabajo realizado por el sello disquero local PIORA recoge 16 temas más de su producción en un disco de larga duración (LP).

Don Rafael Pio Alvarado

Don Rafael Pio Alvarado


Don Pío Alvarado fue catalogado por Mario Álvarez como el más grande golpero de todos los tiempos en el quehacer musical larense. Entre otras de sus composiciones populares cabe destacar: Esta Mañana la vi, Lucerito, Las Décimas de las Viejas, Las décimas del Borracho, Las Décimas del Chimó y Romelia, entre otras. De acuerdo a expertos en materia musical, este juglar del canto popular “era un cantor fino con una curiosa y potente voz de contra tenor” que de acuerdo a la afirmación de Juan Martínez Herrera, parecía uno de esos rapsodas de la época Medieval.

Ese era Don Pío Alvarado creador del conjunto de “Golperos Don Pío Alvarado”, quien hizo del trabalenguas y el golpe curarigueño una forma de cantarle a las cosas cotidianas de la vida. Muere en Barquisimeto el 24 de Agosto de 1983.

Información tomada de la página web de la Familia Melendez

Escuchemos un sobroso tema:

Alberto Arvelo Torrealba

2 April 2010

Alberto Arvelo Torrealba

Alberto Arvelo Torrealba


Alberto Arvelo Torrealba nació el 30 de septiembre de 1905 en Barinas. Murió el 28 de marzo de 1971 en Caracas. Poeta, abogado, político, diplomático, educador y ensayista.

En la Universidad Central de Venezuela obtuvo el grado de doctor en Ciencias Políticas (1935). Ejerció la docencia y desempeñó altos cargos públicos, entre ellos: Presidente del Consejo Técnico de Educación en 1940, gobernador del Estado Barinas entre 1941 y 1944, Consejero de la Embajada de Francia, Embajador Extraordinario de Venezuela en Bolivia (1952), Embajador en Italia, Ministro de Agricultura y Cría (1953). En 1968 fue elegido Individuo de Número de la Academia de la Lengua. En 1966 obtuvo el premio Nacional de Literatura, Mención Prosa, por su ensayo: Lazo Martí: vigencia en lejanía. Otras obras suyas fueron Música de cuatro (1928), Cantas (1932), Glosas al cancionero (1940), Florentino y el Diablo (1940/1957) y Caminos que andan (1952).

Tras una aparente y engañosa ubicación dentro del Criollismo y del Nativismo, Alberto Arvelo Torrealba nos ofrece una poesía de gran fuerza lírica y épica, a la cual no son ajenas las reflexiones filosóficas y existenciales, aunque sin disminuir ni enajenar la intensidad estética. La gran popularidad de sus versos se explica por los temas sacados de la vida y del paisaje cotidiano del habitante de las llanuras venezolanas, y por el uso de formas métricas y estróficas de atractiva sonoridad y de larga tradición popular, heredada de nuestro pasado hispánico: el octosílabo, la copla, la décima o espinela, el romance… Pero sus imágenes son muchas veces herméticas, producto de una elaboración poética rica y compleja, con los recursos de una vasta cultura.

Alberto Arvelo Torrealba

Alberto Arvelo Torrealba


Sus versos, además, responden a una vocación profundamente humana y universal. Un profundo contenido reflexivo, netamente existencial, que universaliza la angustia del poeta ante el mundo y la vida, y la expresión estética ricamente elaborada, trasvasada en imágenes de la más variada especie, aun sin dejar de apoyarse en un lenguaje a veces, pero no siempre, típicamente popular, y muy frecuentemente traducida en imágenes herméticas, cuya forma popular esconde la dificultad para captar plenamente su sentido. La riqueza creadora de Arvelo Torrealba es tal, en efecto, que es frecuente encontrar décimas, por ejemplo, en las cuales prácticamente todos sus versos contienen imágenes de hermosísima factura, aunque a menudo de difícil comprensión.

La calificación de Arvelo Torrealba como «poeta nativista» nos parece hoy bastante discutible. No porque en su poesía no se cante, efectivamente, al paisaje y, en general, a la naturaleza venezolana, sino porque al lado de esto hay también en sus versos otros elementos, a nuestro juicio más importantes y definitorios, pero que la utilización, casi excluyente, del verso octosílabo, la cuarteta y otros recursos característicos de la poesía popular dominante en los llanos venezolanos, ha hecho que aquellos elementos pasen un tanto inadvertidos, incluso para críticos generalmente muy sagaces.

Tomado de Obra poética. Monte Ávila Editores. Caracas – Venezuela, 1999.