Compositor

Luis Felipe Ramón y Rivera

6 June 2010

Luis Felipe Ramón y Rivera

Luis Felipe Ramón y Rivera


Luis Felipe Ramón y Rivera fue un compositor y folclorista venezolano nacido en San Cristóbal, estado Táchira, el 23 de agosto de 1913 y fallecido en Caracas el 22 de octubre de 1993. Fue el esposo de Isabel Aretz, notable folclorista argentina-venezolana con quien se dedicó a la investigación y recopilación de las expresiones folclóricas de América.

Su legado como folclorista en Venezuela incluye la creación de la Fundación de Etnomusicología y Folklore (FUNDEF), la Orquesta Típica Nacional y la Escuela de Música del Táchira. Como compositor fue el autor de Brisas del Torbes uno de los temas emblemáticos del cancionero popular venezolano.

Biografía

En 1919 Ramón y Rivera se estableció con su familia en las ciudades colombianas de Cúcuta, San Luis y Pamplona, donde vivió hasta que regresaron al Táchira en 1921. En 1925 la familia se mudó a Caracas, donde comenzó sus estudios en la Academia de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas (actual Escuela Superior de Música José Ángel Lamas), los cuales continuó en Colombia en 1926 en la academia de Gerardo Rangel Mendoza, organista de la Catedral de Pamplona y padre del músico colombiano Oriol Rangel Rozo. En 1928 regresó a la Academia de Música y Declamación de Caracas, estudió con Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Miguel Ángel Espinel y se graduó de profesor de viola en 1934. Posteriormente formó parte del Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica Venezuela.

En 1938 Ramón y Rivera se estableció nuevamente en San Cristóbal, donde participó en la creación de influyentes instituciones artísticas al lado de otros intelectuales andinos. En 1939 fundó junto al pintor Manuel Osorio Velasco y José Ignacio Olivares la Junta Pro-Arte, asociación músico-literario de cuya orquesta fue director, y en 1942 fundó y fue director de la Academia de Música del Táchira (actual Escuela de Música Miguel Angel Espinel) y su orfeón. En 1945 fue becado por el gobierno de Venezuela para estudiar etnomusicología en Buenos Aires, Argentina, en el Instituto de Musicología. Allí fue pupilo del reconocido musicólogo Carlos Vega y conoció a la musicóloga y compositora argentina Isabel Aretz, con quien contrajo matrimonio en 1947. El 9 de febrero de ese mismo año, Ramón y Rivera y su esposa se unieron a la directiva del recién creado Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales (SIFN, actual FUNDEF) dirigido por Juan Liscano y con sede en el Museo de Ciencias Naturales de Caracas.

Entre 1948 y 1952 Ramón y Rivera vivió en Argentina, y en 1953 fue nombrado director del SIFN (renombrado a Instituto de Folklore), institución que dirigió hasta su jubilación en 1977. Ese mismo año fundó la Orquesta Típica Nacional, agrupación que dedicó a la difusión de música folclórica y popular venezolana. Por su trabajo en el rescate e investigación de la música venezolana, en 1966 Ramón y Rivera fue subvencionado por una beca de la Fundación John Simon Guggenheim.

En 1971 el Instituto de Folklore fue renombrado nuevamente a Instituto Nacional de Folklore (INAF). Con Ramón y Rivera todavía como director, se inició la creación del Instituto Interamericano de Etnomusicología y Folklore (INIDEF), el Museo Nacional de Folklore (MNF) y el Centro de Formación Técnica (CEFORTEC) del INAF. En 1973, la Organización de los Estados Americanos seleccionó al INIDEF para ser sede del Centro Interamericano de Etnomusicología y Folklore (CIDEF), el cual estaba bajo la dirección de Isabel Aretz.

Tras jubilarse en 1977, Ramón y Rivera permaneció activo como artista y en la investigación folclórica, y en 1988, el presidente Carlos Andrés Pérez, lo designó asesor de su esposa al nombrarla directora del Centro para las Culturas Populares y Tradicionales (antiguos Instituto Nacional de Folklore, Instituto Interamericano de Etnomusicología y Folklore y el Museo Nacional de Folklore). Ese mismo año, Ramón y Rivera participó en la creación de la Fundación Internacional de Etnomusicología y Folklore (FINIDEF).

En octubre de 1988, Ramón y Aretz se presentaron en el Merkin Concert Hall de Nueva York en un programa en honor al oboista Josef Marx llamado North/South Consonance. Allí estrenaron Gritos de Una Ciudad, pieza musical escrita por Aretz para acompañar los poemas de su esposo, los cuales fueron leídos por ambos.

En 1990, el CONAC volvió a cambiar el nombre del CCPYT a Fundación de Etnomusicología y Folklore (FUNDEF) manteniendo a Isabel Aretz como presidente y nombrando a Ramón y Rivera como director de publicaciones, puesto que ocupó hasta su muerte en 1993.

Tomado de Venciclopedia

José “Pollo” Sifontes

5 June 2010

José (Pollo) Sifontes

José (Pollo) Sifontes


José Sifontes nació en Caracas el 11 de febrero de 1949. Músico y Compositor Venezolano. Su obra de más importancia “Anhelante”,

La música venezolana contemporánea ha sido entendida y desarrollada por este músico criollo como una auténtica expresión de romanticismo. José “pollo” Sifontes ha destacado todos los atributos románticos de nuestra música hasta el punto de cautivar y penetrar en el sentimiento de su público. Nació en Caracas el 11 de febrero de 1949. Su infancia transcurre en Ciudad Bolívar, donde desde muy temprana edad inicia su afición por la música y la composición.

Para iniciar sus estudios universitarios regresa a Caracas, ya como músico – autodidacta, cantante,- ejecutor del piano, la guitarra y el cuatro. Sus primeras composiciones de rotundo éxito son definitivamente de toque romántico y muy venezolanista.

Más adelante comienza a aventurarse en la música contemporánea y latina. Es allí donde define su carrera musical, dedicándose de lleno al canto, la locución, la música publicitaria y las producciones musicales discográficas. Sus creaciones han estado presentes en los repertorios de los más famosos grupos e intérpretes de la música venezolana.

Internacionalmente su obra “Anhelante”, compuesta en 1975, fue determinante para que su nombre como compositor recorriera la América entera. “Quisiera”, “Tu Ternura”, “Cumpleaños Venezolano”, “Cafecito” y muchas otras obras conforman el amplio conjunto de sus creaciones llenas de encanto y armonía.

Lino Gallardo

4 June 2010

Lino Gallardo

Lino Gallardo


Nació en Ocumare del Tuy (Estado. Miranda) en 1773. Fue uno de nuestros músicos más comprometidos con las luchas patrióticas por la independencia venezolana.

Fueron sus padres Rudesindo Gallardo y Bárbara Timotea Aguado, ambos pardos libres. Gallardo quedó huérfano a temprana edad. Fue rescatado por Juan Manuel Olivares quien lo llevó a su casa y lo alojó hasta 1792; en este hogar recibió sus enseñanzas musicales.

El 26 de diciembre de 1794 contrajo matrimonio con María del Carmen Araujo y al enviudar se casó con María Catalina Pereira, el 30 de abril de 1799.

Con ella, tuvo tres hijas: María Josefa Leona, Eladia de la Merced y Francisca de Paula. Una de ellas, María Josefa, fue profesora de piano.

Lino Gallardo también se destacó como compositor de canciones patrióticas, director de orquesta y ejecutante del violín, violonchelo y contrabajo.

Fue discípulo de Juan Manuel Olivares y perteneció al grupo de la Escuela de Chacao. Compuso la música de la Canción americana, la cual alcanzó enorme popularidad en la época, escrita años antes por los conjurados de 1797 e impresa en los talleres de J. Baillío y Co., en 1811.

El nombre de Lino Gallardo estuvo comprometido en las conspiraciones de 1808 y 1810 (participando en el 19 de abril de 1810) y fue miembro de la Sociedad Patriótica.

Por componer y entonar en las calles canciones patrióticas, Lino Gallardo fue encarcelado después de la caída de la Primera República (en julio de 1812) en las bóvedas de La Guaira donde permaneció hasta la entrada triunfante de Bolívar a Caracas.

En 1818, bajo el régimen realista, funda la Sociedad Filarmónica de Caracas, la cual funcionaba como escuela de música y sociedad de conciertos; Gallardo fue el director de la orquesta de conciertos y director y profesor en la escuela.

A Lino Gallardo se le atribuye, si no la música, al menos la participación en la canción patriótica Gloria al Bravo Pueblo, que en 1881 fue decretada Himno Nacional.

El 9 de agosto de 1824, fue nombrado maestro mayor de música de Caracas. En 1827, cuando Simón Bolívar entra triunfalmente a Caracas, Gallardo compuso una canción patriótica en su honor. Amigo y compadre de Bolívar, éste le compensó de actuar al lado de los patriotas, nombrándolo fiel de peso en la aduana de La Guaira (1827).

No obstante, este nombramiento le valió la enemistad de su antecesor en el cargo, José María Muñoz, quien intentó recuperarlo en 1830 tras la muerte de Bolívar. José Antonio Páez protegió a Gallardo de los ataques de sus enemigos.

En 1827 estableció su residencia en La Guaira, donde vivió hasta su muerte, desempeñándose desde 1829 como funcionario de la Aduana.

De él apenas se conserva la canción patriótica Tu nombre, Bolívar, la fama elevó, aparecida en 1883 en el libro de Ramón de la Plaza Ensayos sobre el arte en Venezuela.

Murió en Caracas el 22 de diciembre de 1837.

Adolfo de Pool

2 June 2010

Adolfo de Pool

Adolfo de Pool


Adolfo Enrique de Pool Rodenas, nació en Maracaibo, Estado Zulia, el 17 de Enero de 1881. Su padre, Jacobo Zenón de Pool Schubert y su madre, Leonor Rodenas tuvieron muchos hijos varones que interpretaban instrumentos musicales a la perfección: piano, clarinete, violín, mandolina, etc.

Desde temprana edad buscó inspiración en la música religiosa. Es así como por aquella época, Adolfo compuso muchos aguinaldos dedicados al Niño Jesús, piezas musicales para la Liturgia, Himnos, cánticos y hasta gaitas comerciales para la radio. Sentía gran devoción por la Virgen de la Chiquinquirá y es por eso que concursa con su “Gloria a ti”, para que dicha pieza fuera entonada para siempre como el emblema musical de La Chinita.

Muchas personas en Maracaibo aún se acuerdan de sus gaitas, hechas con mucho sabor y tradición zuliana. “Volvamos a Parrandear”, Gaita Venezuela y “En el Portal de Belén”, solo son algunas de tantas que se oyeron en aquellos días, donde la gaita clamaba por resurgir, luego del oscurantismo militar.

Para Adolfo, la música fue su principal actividad. Para el mantenimiento del hogar que fundó, ejerció el oficio de afinador y constructor de pianos y pianolas, así como el de perforador de rollos para Pianola, instrumento que tenía demanda en aquella época.

Fue profesor de música en Institutos educacionales privados y gubernamentales. Fungió de coreógrafo en diversos grupos que formó para bailar la Contradanza y las Mazurcas, tan populares a principios del siglo XX. Fue un pionero en la divulgación de la gaita zuliana, género de raíz, netamente popular. Compuso muchas melodías promocionales que el pueblo escuchaba en las emisoras radiales y bailaba profusamente.

Compositor prolijo de piezas musicales del flocklore venezolano, fue premiado por
muchas de sus creaciones como por ejemplo la “Marcha Zulia”, “Las Palmeras”, una danza zuliana de tres partes, “Carmencita”, “La Fiesta de las niñas” y otras.

Llega para Adolfo el momento más trascendental de su vida de músico y de católico militante: Concursar para que una pieza suya fuera el Himno de la Coronación de Nuestra Señora de la Chiquinquirá.

Un jurado brillante, compuesto por los maestros Juan Bautista Plaza, Fray Vicente Olivar y Pedro Elías Gutiérrez deberá examinar y determinar sobre los concursantes, quienes tenían las credenciales requeridas. Adolfo de Pool, con el seudónimo “Saladillo”, obtiene el fallo favorable. Para el afortunado hombre de íntegra piedad cristiana, es un premio otorgado por el Creador y en mediación de su Madre: La Virgen.

Adolfo de Pool es Terciario de la orden de San Francisco de Asís. Las enseñanzas y ejemplos de este Santo, son parte del paradigma vital del músico y compositor. Junto a los miembros de la congregación de los Caballeros de San Ignacio de Loyola, hacía Misión de alfabetización en las comunidades indígenas de Santa Rosa y otras aledañas a la zona; llevando comestibles, medicinas y vestidos.

En Caracas se interesa por la educación profesional de los ciegos. Hace contacto con el Instituto Nacional de Ciegos y dicta clases Ad honorum de música y afinación de pianos, usando el método braile.

Sus piezas más conocidas son Danzas: María Cecilia y Vaivén, las cuales han sido interpretadas y grabadas por artistas de la talla de Jesús Sevillano, Saúl Vera, El Cuarteto, Gurrufío y otros. Sin embargo su versatilidad como autor, lo llevó a componer música de variados géneros: Sacra, Valses, Merengues, Serenatas, Pasodobles, Aguinaldos, Barcarolas, Contradanzas, etc.

Actualmente sus restos son reclamados por la Gobernación del Estado Zulia para ser inhumados en el Panteón de los Ilustres de la Ciudad de Maracaibo y así repose junto a la autora de la Letra del Himno de la Chiquinquirá, Graciela Rincón Calcaño.

Tomado del blog de Adolfo de Pool

Enrique Hidalgo

2 June 2010

Enrique Hidalgo

Enrique Hidalgo


El concepto de música oriental, por razones históricas y de tradición, está circunscrito a la región costera del estado Sucre e insular de Nueva Esparta, pues ambas entidades han mantenido a lo largo de los años la condición de su patrimonio cultural, el cual se ve reflejado en su música popular y tradicional.

Para el compositor y músico anzoatiguense, Enrique Hidalgo, esta aseveración de defensa del acervo sonoro se saltó la región anzoatiguense, debido a que la incipiente actividad petrolera desvirtuó en gran magnitud todo lo que tiene que ver con el folklore.

“Lo que vivimos acá es un fenómeno geo económico bien definido, pues fuimos conquistados por la música llanera, esta no es una entidad llanera, por su geografía tiene que ver más con el mar que con el llano”.

El autor de la canciones como “Presagio”, “Barcelonesa” y “La Carta”, entre otras, aseveró que la forma clásica de los ritmos orientales tiene que ver con la sonoridad heredada de los españoles, que convirtieron al golpe estribillo, la manzanera y la jota carupanera en elementos propios de la musicalidad del oriente venezolano.

Tradición ocasional

“Nuestra cultura anzoatiguense aflora eventualmente en las celebraciones de la Cruz de Mayo, pero se debería estructurar una política que tenga que ver con los medios de comunicación y con la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, de manera que se establezca una política real sincera con respecto a la identidad musical regional”.

- ¿Entonces el habitante de Anzoátegui, a diferencia del de Sucre y Nueva Esparta está carente de identidad musical?
- Claro que sí, ese es un grave problema, pues no hemos valorado o rescatado lo que tiene que ver con nuestras raíces, no conocemos por ejemplo lo que realizan los habitantes de la población barcelonesa de Caigua, con su Espuntón. Todas esa riqueza sonora es posible ponerla a vibrar en estos tiempos, eso sin perturbar la raíz ya sea religiosa, dancística o económica. Nuestra condición de puerto o de región ‘privilegiada’ por la industria petrolera nos quita más de lo que nos da.

- ¿En su opinión existe alguna solución para recuperar estos ritmos olvidados?
- Pudiéramos relanzar cadencias tales como el golpe estribillo, una forma folklórica que sirve al canto y al baile. Otro género que tiene mucha posibilidad es la jota carupanera, evidentemente bailable, que acepta orquestación. Pienso que estas dos formas podrían servir para iniciar una política agresiva, musicalmente hablando, pues ambos son géneros que salen del corazón de Oriente sin ninguna mezcla sonora.

- ¿Usted se considera un músico multigeneracional?
- Yo nunca he creído en el fenómeno de las generaciones, es un mito que establece barreras para poder homenajear a personas. En tanto que un autor se trace metas a largo plazo y tenga una visión clara de lo que significa la canción popular, eso le permite trascender la supuesta generación.

- Fui partícipe de la generación de excelentes autores de la talla de Chelique Sarabia, Juan Vicente Torrealba y Hugo Blanco, de ellos tomé valores e influencias. En los 80′s y 90′s me vi frente a extraordinarios compositores como Ilan Chester y Yordano y mi lírica y mi música corrían en el mismo derby de ellos, se trata del manejo de la ideología o de la visión que tenga el compositor lo que lo convierte en un mejor músico.

Background de una familia musical

Enrique Hidalgo

Enrique Hidalgo


Radicado en Miami desde hace cuatro años, Enrique Hidalgo nació en El Tigre en 1942, este músico popular autor de unas 500 canciones, entre las que destacan “Barcelonesa”, “Presagio” y “La Carta”, es capaz de ejecutar el cuatro, el arpa y la steel band entre otros instrumentos.

De su matrimonio con Yamila Soto nacieron seis vástagos: Jesús, Jannio, Javier, Jaime, Jonás y Sasha, varios de ellos siguieron el camino trazado por su padre en el ámbito de la sonoridad venezolana.

“Como padre y maestro me siento muy complacido porque mis alumnos me van a superar y eso me hace sentir orgulloso, son gente con criterio, con una visión crítica de las cosas, en estos momentos”.

Lanzados al mercado nacional en los años 80′s como Urbanda, Jesús Enrique, Jannio y Jaime mantuvieron una trayectoria de una década con su agrupación, que grabó los discos “La voz de la ciudad”, “Provocando y Cúreme usted”.

En la actualidad Jesús y Jannio integran el dúo Los Hidalgo, cuya placa más reciente, la segunda en su haber, “Rumba y Café” se posiciona muy bien en el mercado musical hispanoamericano. Pronto realizarán una gira en territorio venezolano.

Jaime Hidalgo, por su parte, se dedica en la actualidad a realizar su proyecto individual bajo el esquema del Regggaetón y el hip hop. Una familia de músicos que dá de qué hablar.

Tomado de una entrevista realizada a Enrique Hidalgo por el diario El Tiempo

Entre las canciones compuestas por Enrique Hidalgo tenemos:

Aquella cierta sonrisa Barcelonesa Cantos del Viento
El Apretao El Garrafón El ladrón de tu amor
El Malamañoso El Matracazo En mi Pueblo Había un Río
Era Ella Era más fuerte que yo Guanipa Sabana Abierta
Hasta el Cielo se Calla Isla y Perla La Carta
La distancia La Jota Carupanera Ladron de tu amor
Los amores de Cabré Parranda Es Parranda Popurrí Barandeao
Poupurri Oriental Presagio Maria Antonia
Tigre de antaño

Hugo Blanco

29 May 2010

Hugo Blanco

Hugo Blanco


Hijo de doña Carmen Manzo Perroni y don César Blanco Vásquez, nacido en la parroquia de Catedral en la ciudad de Caracas, ha contribuido al desarrollo creativo de la música en Venezuela. Su estilo personal lo sitúan en un plano especial, dentro de las primeras figuras del Arpa en su país. Su interés en haber logrado nuevas formas de expresión musical, le hizo ganar más admiradores en el mundo transcurriendo los años, como también el afecto y estimación de sus colegas en el entorno artístico.

Meticuloso observador del medio, solía crea formas musicales diferente a las ya conocidas,así nace el “Ritmo Orquídea”, ya que en su constante busqueda de armonias y nuevos sonidos lo tenian en constante actividad creativa. cotidianamente fue realizanndo una labor que marco el antes y el después de la musica venezolana con la inclusion de las creaciones de Hugo Blanco .

Inicios Musicales

Hugo Blanco jamás pensó en ser músico, pero a los doce años comienza su interés en la música, venezolana al punto que realizaba visitas frecuentes a las emisoras de radio para observar como los músicos ejecutaban e interpretaban, teóricamente aprendió la ejecución del cuatro y comenzó a reunir dinero del que le daban los tios y los padrinos porque en una chivera veia un cuatro viejo a la venta, al llegar el día de su cumpleaños logra tener quince bolívares y compra el cuatro, esa misma tarde comenzó a practicar y en la noche sacó sus primeras melodías de la misma forma captó que al ejecutar el instrumento lo hacía popular entre las jóvenes, ya consiguiendo el dominio total del cuatro comienza a observar muy detalladamente la ejecución del arpa con la finalidad de anticipar los acordes del cuatro y nuevamente asiste a las emisoras de radio y comienza a observa a los maestros Juan Vicente Torrealba; José Romero Bello, Miguelito Rodríguez, Cándido Herrera, Amado Lovera. De esta forma aprende la ejecucion y forma su primer conjunto ya que un amigo tenia un arpa que de vez en cuando se la prestaba, en una oportunidad lo vio uno de los integrantes de la familia Attías y vio lo facil que se convertia el instrumento en sus manos y por ello le regalaron un Arpa, jamas pensaron que el joven Hugo Blanco llegaria a ser uno de los mejores interpretes del instrumento y mucho menos que tenia tal talento musical que llegaría a crear un ritmo nuevo dentro de la música venezolana, un talento hasta ese entonces, oculto. Cabe destacar que la primera noche que durmió el arpa obsequiada realizó su primera composición.

Hugo Blanco

Hugo Blanco


Por esos años en la múltiples entrevistas que le hacían el comentaba lo siguiente:

-”En esos tiempos casi no había conjunto de música criolla, nosotros formamos uno en el Liceo Aplicación, obteniendo bastante éxito en el medio estudiantil”.

Hugo Blanco,a los dieciocho años Francisco González se da a la misión de localizar al joven del conjunto aplicación que se destacaba junto a Chelique Sarabia como los nuevos intérpretes de la música venezolana, interpretada y ejecutada de forma diferente y es cuando lo invita a grabar en esa época los llamados larga duración, se siente tan complacido con los temas grabados que graba y comercializa dos uno para el sello Gramcko y al Palacio de la Música. Pronto ingresa a la UCV a estudiar Ingenieria Metalúrgica, pero tres años después abandona la carrera por verse en la disyuntiva de continuar dentro de la U.C.V. o asumir la responsabilidad de mantener a su familia ya que el divorcio de sus padres cambio la dinamica familiar y Decide probar suerte con la musica ya que no le iba mal.

Con esos golpes tan repentinos que suelen ser favorecidos los verdaderos y grandes artistas, Hugo Blanco en compañía de Francisco González apodado “Gonzalito”, quien era el propietario de un conocido estudio de grabaciones de Caracas.Lograron entrar rápidamente en el ambiente musical de la época.

Moliendo Café

Es el nombre de una composiciones más conocidas realizada a mediados del año 1958 y fue su mayor éxito de proyección mundial. Se cuenta que Blanco, al componer la canción siendo menor de edad, no pudo registrarla por lo cual, su tío el también compositor José Manzo Perroni accedió a hacerlo. Sin embargo, en los años posteriores, Manzo afirmaría ser quien creó la melodía y hasta el momento se mantiene la polemica por la autoría del tema que, en la actualidad, tiene más de 800 versiones. En esa década grabó diversos álbumes de larga duración y descubrió a un nuevo talento nacional de nombre Simón Díaz, con quien grabó también varios discos. A mediados de los setenta continúa su labor formando su grupo infantil La Rondallita y empieza a grabar con el humorista venezolano Joselo (José Díaz Márquez, hermano de Simón Díaz). Para 1978 aproximadamente contrae matrimonio con Ana Isabel Aranguren Mancebo, con quien procreó tres hijos varones: Hugo David, Hugo César y Hugo Raúl Blanco Aranguren. En la década de los ochenta, trabajó con las cantantes femeninas Tania y Rosa Virginia Chacín, al igual que fundó su grupo Los Hijos de Ña Carmen. Durante su carrera también se hizo acreedor de múltiples premiaciones y reconocimientos.

El Ska dentro del Ritmo Orquídea

Otra de las ideas innovadoras ejercidas por el Maestro Hugo Blanco es que es el precursor del Ska y el Reggae en Venezuela a mediados de los años 60 gracias a su admiración por el trabajo de artistas como Byron Lee and the Dragonaires, Jimmy Cliff y Desmond Dekker produciendo así el primer cuarteto de esta tendencia: Las Cuatro Monedas, quienes son hijos del pianista fallecido de la Billo`s Caracas Boys Pat O’Brien.

Tomado de Wikipedia

Ricardo Cepeda “el bardo Colosal”

29 May 2010

Ricardo Cepeda

Ricardo Cepeda


…Transcurrieron las más de 14 horas del trabajo de parto. María Olivares pasó la noche del viernes 7 de noviembre de 1952 oyendo, como primeriza, los consejos de la comadrona que la acompañaba en su casa de la calle Santa Elena, en Maracaibo. El esposo, José Ángel Cepeda, aguardaba en la sala el nacimiento de su primogénito: Ricardo José. Al mediodía del sábado, la partera aconsejó llevar a doña María al hospital. A las 2:00 pm ingresó a la Maternidad Castillo Plaza, donde nació a los pocos minutos el folclorista que mañana cumplirá 52 años, de los cuales ha dedicado 35 a la gaita, su pasión.

Para Ricardo, su madre, a quien llama mamacita, simplemente “lo es todo”. Por línea materna heredó el gusto musical, al igual que sus 11 hermanos: Rafael Ángel, Roy, Rixio, Ruth María, Raiza, Ricaurte, Rujaira, Renny, Rosa, Reina y Rina. “Todos cantan y han grabado”, señala la progenitora.

El matrimonio Cepeda Olivares es actualmente uno de los más famosos en el barrio Panamericano (oeste de Maracaibo), a donde llegaron a formar hogar hace cinco décadas. Por las mismas calles que anduvo para hacerle los “mandaos” a mamacita, caminó hacia el Colegio Panamericano y se inició como cantante, a los 12 años, con el conjunto Los Tauros y Los Ciclones. Hoy cuando ven pasar la camioneta Blazer, todos saben que adentro va Ricardo. Muchos lo persiguen hasta la casa de sus padres para invitarlo a cantar, a compartir unos tragos o preguntarle sobre Los Colosales o Los Marabinos, las dos agrupaciones que fundó y dirige. Con la primera, pasea su voz por la gaita. Con la segunda interpreta décimas, valses, bambucos, danzas y contradanzas.

La infancia

“Fue un niño sano, tranquilo, aplicado en sus estudios. Sus notas eran de 18 puntos y cuando sacaba 20 venía contento”, comenta la madre. Con el papá aprendió las pisadas del cuatro y fue él quien le hizo las primeras tamboras. Cuando tenía ocho años se iba los sábados con su abuelo, Rafael Navea, a trabajar en la Plaza Bolívar, donde atendía unas mesas llenas de mercancía.

“La madre era amorosa con él, pero dura a la hora de corregirlo pues no le permitía nada proclive hacia lo malo. Le recriminaba una grosería, era estricta, pero al mismo tiempo le inculcaba valores y principios”, dice el abogado William Briceño, amigo y autor de la biografía de este intérprete afamado.

Ricardo Cepeda

Ricardo Cepeda


Casi siempre los “mandaos” que hacía eran ir a fiar o a comprar la comida en la bodega del señor Ramón. “Ese hombre era un jodedor y cuando despachaba en la tienda decía siempre ‘de huevo y leche’. En una ocasión, al regresar Ricardo de la tiendita le dijo a la señora María ‘mamacita aquí tenéis la carne y los plátanos, de huevo y leche… se podrán imaginar cuánto lo regañaron por repetir, a los seis años, la broma”, evoca Briceño.

“Yo agarraba la lidia con tantos muchachos, no los dejaba jugar en la calle, estaba pendiente de la comida, de la limpieza, de la ropa planchada, del colegio… a veces les pegaba. Su padre a ninguno le pegó”, sostiene doña María.

Los niños se entretenían en casa haciendo volantines y estudiando. El presupuesto familiar era escaso y aún así en Navidad el Niño Jesús nunca dejó de traer los 12 regalos.

En diciembre los zapatos que estrenaban para Nochebuena debían ser cuidados para volverlos a usar el 31. Un 24 de diciembre no alcanzaron los reales para comprar el calzado de Raiza y Ricardo, de ocho años, tomó el dinero que le había dado el abuelo por su trabajo y le dio a la hermana un par de zapatos. “Ese gesto te habla de la estatura humana que ya tenía”, refiere el abogado.

Dos hechos políticos lo marcaron en la niñez. No olvida la caída del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez ni el asesinato del presidente de EE UU, John Fitzgerald Kennedy.

Cuando a Kennedy lo mataron, Ricardo vio que su mamá lloró. Notó que cada vez que encendían el televisor todos hablaban sobre lo ocurrido en Dallas, Texas. El crimen lo lleva aún a no perderse ninguna película o escrito que describa o analice ese hecho.

Surge “El Colosal”

De niño cantaba las gaitas de su maestro de aula en el Colegio Panamericano, Ricardo Aguirre González. Ha impuesto más de 100 temas. Cantó “Amor de madre” con Los Tucusones y con Cardenales del Éxito comenzó a grabar en 1970. “Gaitero toca la gaita/ con su ritmo sin igual/ no la dejéis de tocar/ porque esta gaita es hermosa/gaitero que está sabrosa/ sandunguerita y picante/ y todo aquel que la cante/ le gusta por pegajosa”. Ese es el estribillo del tema de Eurípides Romero, “La pegajosa”, el primero que cantó con ese conjunto.

Ramón Romero, tamborero, recuerda que “El Negrito” (así lo llaman los amigos) llegaba a la casa de Pedro Suárez -director de los pájaros rojos- y se paraba en la baranda para escuchar los ensayos. Corría la temporada gaitera de 1969.

En noviembre de ese año ocurre el accidente vial que segó la vida de El Monumental. La muerte de Aguirre lo sorprende. Tiene 17 años y hoy lamenta que no hayan sido amigos. “Tuvimos contacto como maestro y alumno. Lo admiré, admiro y lo haré siempre”, dice.

Ha habido siempre un tema que ha apasionado a la gente: la semejanza entre Aguirre y Cepeda. Ambos se llaman Ricardo José, son miopes. Aguirre le dio clases y falleció el 8 de noviembre, cuando Cepeda cumplía años. La tesitura de sus voces son muy parecidas. Al hijo de doña María lo han llamado “imitador”. Humberto “Mamaota” Rodríguez, compositor, señala: Cepeda tiene una de las voces más armoniosas de Venezuela.

“En casa lo bautizamos Ricardo Cepeda Aguirre. Mis hijos y mis hermanos lo quieren mucho. Vemos en él una velita encendida que en el recuerdo tenemos siempre a El Monumental. Muchos quisieron ‘quemarlo’ diciendo que era un imitador de mi hermano, pero supo sortear obstáculos y llegar a la cresta de la ola”, manifiesta Renato Aguirre.

“En el nacimiento de mi amistad con él está metida la mano de Dios. Se ausenta definitivamente mi hermano y viene un retoño a nuestras vidas: Ricardo Cepeda, a quien conocí gracias a Douglas Soto (furrero). En Cardenales, tras la muerte de El Monumental, quisimos mantener su recuerdo y quien vino a cultivar ese estilo fue Cepeda, porque en en el timbre y estilo vocal se asemejan mucho”, continúa.

“Aleluya a la gaita quiero/Aleluya a la gaita adoro/por ser el tesoro/del maracaibero”. Ese tema lo escribió Renato para su hermano, pero sucedió el accidente. Fue grabada entonces en 1971 por Cepeda. “Esa gaita fue un eslabón, nos unió como amigos”.

La dupla Aguirre-Cepeda ha impuesto muchos temas. En la voz de El Colosal -como bautizó Octavio Urdaneta a Cepeda- han sonado Bambuco, Celestina Aurora, Pétalos de Aurora y Aquel Zuliano. “El éxito de esa gaita, grabada en 1980, es un jonrón dado por Cepeda que aún no ha caído”, afirma el compositor.

Voz privilegiada

A los 25 años llevó el folclor zuliano por todo el cono sur. Como invitado de la embajada cultural viajó durante más de dos meses por Brasil, Perú, Argentina, Uruguay. “Me emociona el sólo imaginar el impacto que debió causar en aquellos escenarios las interpretaciones de Ricardo. Eran desconocidas para ellos, pero la carga de sentimiento, zulianidad y tradición seguramente hizo de esas presentaciones un regalo musical apreciado por todos”, dice el maestro Rafael Rincón González.

Ricardo Cepeda

Ricardo Cepeda


Mientras duró la gira enviaba postales a su madre. En Uruguay actuó en el Show de Elio Roca, conocido folclorista; y en Perú en el del fallecido Nicomedes Santa Cruz. Hizo dos programas para el Canal 9 de Buenos Aires. El embajador de Venezuela en esa ciudad le hizo una recepción y decretó día de asueto para agradecerle su aporte musical.

“Mi vida es cantar” ha dicho miles de veces y para perfeccionarse contó con un maestro de excepción: el tenor Alfredo Sadel, quien fuera su concuñado. De él aprendió a controlar la respiración y trucos para la vocalización. Cantaron juntos en el Hotel Maruma.

Desde hace dos años los lunes, miércoles y viernes comparte con Moraima Gutiérrez y Orlis Viloria la conducción del programa radial “La gaita antañona”. Los domingos toma los micrófonos en “Zulianizando”. Gutiérrez lo describe como un hombre tenaz y auténtico.

“Tiene una voz privilegiada y como compañero de trabajo debo decir que es muy cumplido, respetuoso y preocupado por transmitirle a la audiencia su conocimiento. Va con todo el mundo, es cordial en el trato, se ha sembrado en el corazón de la gente. Vivió la época de oro de la gaita y yo he aprendido muchísimo de él”, expone.

Quienes trabajan o cantan con él lo ven exigente. Le gusta que la gente cumpla lo que promete. “No es malhumorado”, dice Gutiérrez. “Es muy bromista, pero alza la voz cuando está molesto”, advierte Romero. “Le gusta ser perfeccionista, es perseverante y maneja unos códigos de rectitud bastante fuertes”, apunta Juan Carlos Córdoba, flautista de Los Marabinos.

En esa agrupación valoran de “El Negrito” su honestidad, sencillez y humildad. Saben que se emociona cuando interpreta “Zulianidad”, “Imposible olvidarte”, “Las mirlas” y “Canto a mi Toas”.

Tan enamorado como un “tuqueque” dice la madre que fue en la juventud. Tiene siete hijos y al casarse por segunda vez lo hizo con Marlene Bernal. Los primeros cuatro nietos complementan su felicidad. Vive en la urbanización San Rafael y nadie se pierde al buscar la residencia: se llama “Gaiterísima” y en el porche hay una imagen de la Chinita, de quien es devoto. A Ella regala, anualmente, su voz durante la tradicional bajada y la recibe en la Basílica al finalizar la Procesión de la Aurora.

Disfruta al llevar serenatas a las casas de sus amigos. Viajar con la familia le depara placer, le gusta contar chistes y amanecer ensayando con Los Colosales en la playa de su propiedad, situada en el municipio Santa Rita.

Bailar y tocar chimbángueles a San Benito le fascina, cuenta Marlene Bernal, esposa de Ricardo desde hace 19 años. “Él es muy cariñoso con los hijos. Es perseverante y apasionado. Lo que quiere lo persigue y lo consigue”, afirma.

Donde él se encuentra hay siempre alegría, asegura Ramón Romero. “¡Hay que ver cómo disfruta un diciembre! Se compra todos los cohetes del mundo… parece un muchachito”.

INTÉRPRETE

Popularizó las gaitas: Mi ruego, Ceuta, Mi ranchito, Sabor añejo, Maracaibo inmensa, Te acordáis saladillero, Madre es madre, La ranchería, Alguien canta, Sentir zuliano, La historia de la grey, Quién mató a Lola, Mi hermano, Mi nostalgia, El barrio de mis andanzas, Gaiteros viejos y Mi vida es cantar, entre otras.

CANTÓ en las filas de Armonía Gaitera, Luces del Catatumbo, Cardenales del Éxito y Universidad de la Gaita.

-Fresca está la madrugada/y en la aurora maracucha/una inmensa voz se escucha/ es el bardo que en parranda/cantando sus gaitas anda/deleitando a quien le escucha. Tema: Aquel zuliano. Año 1980

-Ricardo Cepeda gaiteaba a los 12 años con el conjunto Los Tauros, formado por sus hermanos y vecinos del barrio Panamericano.

Tomado del diario Panorama

Perucho Aguirre

29 May 2010

Perucho Aguirre

Perucho Aguirre


Nacido en 1940 en La Asunción, edo. Nueva Esparta, Venezuela, Perucho Aguirre se ha convertido, con el correr de los años, en un faro que alumbra la música margariteña de raíz, con un repertorio lírico que reflexiona a través de la jota, el polo y la malagueña, respecto a las tradiciones avasalladas de su pueblo, sumando así la vocación literaria combativa a una música que ya de por sí, se identifica con el dibujo juglaresco de la sociedad donde se produce.

Perucho estudió y egresó del Instituto Pedagógico de Caracas y, en los años 70, producto de sus cada vez más frecuentes y logrados encuentros artísticos y “parranderos” con paisanos, formó la agrupación Collar de Perlas, proyecto cultural que, desde sus inicios, se erigió en bastión de las luchas visionarias de Perucho por concienciar a través de sus búsquedas literarias, donde denuncia constantemente la descomposición de la Isla de Margarita, gracias a una visión ficticia, uniformadora y voraz del progreso. Iniciativas como la Zona Franca y el Puerto Libre, convierten a Margarita, antigua patria de “vendepescaos”, conuqueros, velorios de cruz y decimistas, en un emporio del consumo vacío, arrasado y desvirtuado, con el trasfondo de la explotación del pescador y el arrase urbanístico expandiéndose sin control ni
criterio. Aguirre ve esto claramente y lo ataca con sus composiciones, las que lo caracterizan, a decir del escritor José Balza, como una “rara avis” entre los compositores de música popular venezolana de la actualidad, gracias a su comprensión y valoración sintética de los fenómenos sociales que acompañan a los musicales. Poeta y escritor, Perucho Aguirre es un ejemplo vivo de artista integral o renacentista. Su vocación musical surge de raíces poderosas: nieto del poeta, cantor y compositor Don Pedro Aguirre Guerra, y discípulo de Lino Gutiérrez, de la maestra y pianista Alicia Caraballo y el guitarrista Licho Natalio Moya, todo ese bagaje hace explotar en él el gusanillo de la música. Aunque no llega “a entrarle” a la teoría musical, se convierte pronto en un extraordinario y creativo autor-intérprete que reivindica, ante el paso del tiempo, lo dejado por cantores de galerones como la inigualable y olvidada Isabel de León.

Entre 1975 y 1980, Perucho Aguirre y Collar de Perlas graban seis álbumes, donde un canto siempre contestatario se apoya en el majestuoso y aguzado folclore oriental, tocado con nervio y la característica aspereza que lo hace violento, melodioso y directo. Injustamente, la trayectoria discográfica del conjunto quedó truncada hace ya veinticinco años, si exceptuamos la iniciativa Margarita, su Música y sus Músicos, que a principios del nuevo milenio lo rescata para las nuevas generaciones.

Tomado de Venezuela Demo

Simón García

28 May 2010

Simón García

Simón García


Nació en Maracaibo el 24 de julio de 1941. Compositor y cantante, ha formado parte de los conjuntos gaiteros: Los Tigres (hasta 1965), Cardenales del Éxito (1966), Guaco (1975), Universidad de la gaita (1980), La Nueva Generación (1981), y reingresó a los Cardenales del Éxito en 1986. Entre sus composiciones más exitosas podemos citar: Mi nostalgia, Mi ruego, Dulce mentira, La moza, La piragua, El gaitón caliente, El negrito, Paroxismo, Gaita siempre será gaita, Guacosonsito, Mi solución, Sancocho hípico, Si tú te vas, Eterno amigo, El vagabundo, Maracaibo te añoro, La negra del tamunangue, La ingrata, Muñeca, A Caracas, La Chinca a la del valle, Toro cimarrón, Adios de un gaitero, Te extraño Maracaibo, Que venga el año nuevo, Añoranza Saladillera y otras. Como solista ha pegado temas como: El borracho, El regreso del borracho y otros. Sus temas han sido grabados por: Ricardo Cepeda, Ricardo Portillo, Argenis Carruyo, Gustavo Aguado, Fernando Rincón, Angel Perozo, Raúl Balzán, Rosa Virginia Chacín, Chichilo Urribarrí, Billo’s Caracas Boys, Maracaibo 15 y otros. Triple coronado en el festival de Compositores Zulianos (1967), Disc-Jockey de Oro, varios Mara de Oro y otros varios reconocimientos ha obtenido por sus logros como gaitero.

Los gaiteros son al Zulia lo que los gladiadores fueron al Imperio Romano, héroes populares, más aplaudidos y admirados que sus gobernantes. El Zulia ha tenido muchos y cada vez surgen más. Hoy los individualizo a todos en uno, en Simón García Luzardo, compositor, cantante, poeta de la estrofa y del estribillo, cuyos versos encienden la pasión regionalista que los zulianos llevamos en el centro mismo de nuestra vocación patriótica.

Su dilatada labor como compositor y solista lo ha llevado a formar parte de los principales conjuntos gaiteros del Zulia, sin lugar a dudas los mejores del mundo, como Los Tigres, Cardenales del Éxito, Guaco, la Universidad de la Gaita, entre muchas otras de relieve e importancia. Sus composiciones han sido grabadas por agrupaciones, solistas y cantantes de merecida fama como José Luis Rodríguez, Ricardo Aguirre, Ricardo Portillo, Betulio Medina, Ricardo Cepeda, Gladys Vera, Argenis Carruyo, entre muchos otros. Se necesitarían varias páginas de este diario para mencionar los éxitos gaiteros y los reconocimientos que Simón ha cosechado en la gaita, centro de la médula de donde se nutre el regionalismo zuliano.

Simón García

Simón García y Cardenales del Éxito


La gaita es el himno, bandera y escudo, (todo a la vez), del sentimiento de nuestra zulianidad. Expresión de humor unas veces, de rabia encendida en otras y con frecuencia de lirismo de la mejor poesía. El compositor gaitero es un poeta del verso y de la música, de la saeta veloz en el piropo a La Chinita, del reclamo a los gobiernos por sus indiferencias y por las injusticias perpetradas contra el patrimonio colectivo. La gaita es la máxima expresión de la oración colectiva, de la esperanza comunitaria, de los anhelos deseados y de la esperanza compartida.

Las injusticias políticas, económicas, sociales o de cualquier otra naturaleza, que afectan a los zulianos, son cobradas al final del año, con sus respectivos intereses moratorios, por los compositores gaiteros y es un hecho público y notorio que el verso o el estribillo de una gaita pueden encender con más rapidez y fuerza el motor de nuestro regionalismo que las frases de un discurso o los párrafos de un ensayo crítico.

Simón lleva en las sístoles y diástoles de su corazón el ritmo del Zulia, las cadencias de sus voces y esa particular manera de elogiar o criticar que tienen los hombres de esta tierra. La gaita es la máxima expresión de la oración popular. Espontánea, libre, auténtica, la gaita recicla las creencias religiosas en nuestra Virgen Chinita. Ante ella se inclinan las esperanzas del pueblo, en súplica de favores y en ofrenda de promesas. Hace casi cuarenta años compuso la gaita: Qué viva el Gobierno, cuyo estribillo dice:

“Qué importa que hoy vivamos
como en el mismísimo infierno
si veis que no progresamos
¿por qué entonces te quejáis
aunque de hambre te muráiz
Gritá que viva el Gobierno”.

El Zulia espera mucho de este admirable compositor porque conociendo su excelente talento sabe que sus mejores obras serán, sin duda, las que le faltan por componer.

Tomado de Sabor Gaitero y de del diario La Verdad

Reynaldo Armas

27 May 2010

Reynaldo Armas

Reynaldo Armas


Reynaldo Armas nace el 4 de agosto de 1953 en Santa María de Ipire, Estado Guárico, Venezuela; sus padres son Modesta Enguaima y Nicasio Armas y sus 4 hermanos Domingo, Argelia, Felipa y Margoth. Comienza a componer y cantar música a los 12 años en Zaraza su lugar de residencia para el momento, allí, a los 15 años realiza su primera intervención en público en el programa radial Caminitos de Zaraza, transmitido por Radio Zaraza y conducido por el locutor Pompeyo Higuera Sutil.

A los 17 años se fue a vivir a Caracas, donde tiene que quemar muchas etapas en centros nocturnos de la capital. Su primer padrino artístico fue el maestro José Romero Bello, quien cedió varias veces el escenario para que el Cardenal Sabanero interpretara sus nuevas canciones de emotiva expresión.

En el año 1975 gana su primer festival de importancia en la ciudad de San Fernando de Apure: El Cantaclaro de Oro dentro del evento conocido a nivel nacional como el Florentino de Oro. Este premio era para contrapunteadores y Reynaldo les ganó a los 18 contrincantes. Ese mismo año graba su primer disco, un sencillo de dos temas, Mi primer amor y Cariño fingido. En 97 graba otro sencillo con los temas Recorriendo a Venezuela y el Revolucionario. Un año después graba su primer larga duración con el apoyo de Rafael Martínez, mejor conocido como El Cazador Novato, la producción se tituló Yo también quiero cantar. Sin embargo, nada de esto causó mayor impacto pues la música venezolana no se oía sino en programas criollos, radiados casi todos en la madrugada o altas horas de la noche. Había, en cambio, muchos centros nocturnos en toda Caracas y en otras ciudades del centro de país donde al parecer la nostalgia del venezolano se ponía de manifiesto a través de la música llanera; por ellos desfilaban los artistas más conocidos del momento, Magdalena Sánchez, El Carrao de Palmarito, Angel Custodio Loyola, Francisco Montoya, Adilia Castillo, entre los llaneros. En otro orden sonaban Héctor Cabrera, Rafael Montaño, Mario Suárez y algunos más.

Reynaldo Armas

Reynaldo Armas


Poco después comienza a oírse en la radio el tema No me dejan que te quiera, cantado por Reyna Romero, mejor conocida en el ambiente como Reyna Lucero, con quien meses antes había compartido Reynaldo Armas muchas tarimas. También se oyó mucho a Cristóbal Jiménez con Vestida de garza blanca, del compositor Pedro Felipe Sosa Caro. En el año 1978, cuando Reynaldo Armas graba su disco que sonó la mayoría, empieza la revolución de la nueva música criolla. Mas llena de romanticismo, se le imprime además una apariencia distinta con la idea de vendérsela a otros públicos y así poder romper las barreras que la tenían alejada del gusto popular. Surge entonces un sinfín de intérpretes de todas las regiones del país, músicos y compositores, todos con la idea de aportar su granito de arena y hacer grande el movimiento que acababa de iniciarse. A ese indetenible movimiento Reynaldo Armas le ha aportado hasta hoy mas de 350 canciones, 25 discos de larga duración y ha obtenido todos los galardones que se haya otorgado en el país, comenzando por Guaicaipuro de Oro, 11 Meridianos de Oro y 1 de Platino, 8 Rondas de Oro y 1 de Platino pasando por varios Maras, Águilas, Apolos, Caribes, Tiunas y hasta Cucaracheros, al igual que muchas condecoraciones y reconocimientos de institutos públicos y privados. Se trata, pues, de una carrera bastante productiva, en la que sobresalen por los demás, los seis millones de discos vendidos solo en Venezuela.

Reynaldo Armas vive en Caracas desde el año 1971. viaja constantemente a Colombia, donde goza de gran popularidad. Desde hace años ha incursionado con éxito en las ciudades de Miami, Orlando y New York. En las que se han realizado presentaciones y se han creado muchas expectativas en torno a la música venezolana. Es muy probable que su nuevo disco titulado Reynalderias que comprenden una docena de canciones de mucho contenido social entre lo romántico y auténtico de la vida real sea lanzado en grande en los Estados Unidos para dirigirlo al mercado de habla hispana en ese país. Así como al público de Centro y Sudamérica.

Tomado de www.llanera.com

« Previous PageNext Page »