Augusto Bracca

Nacido en la Trinidad de Orichuna, estado Apure en abril de 1918, es otro hijo del Apure que representa el sentir de esa tierra.  Al igual que los insignes artistas de su generación, desde muy niño manifestó interés por la música, y especialmente por la composición.

La mayor parte de su infancia transcurrió en Caracas, donde vendía carbón y era pregonero. Más tarde, mientras era chofer de una línea de autobuses, se puso en contacto con artistas llaneros que estaban de la capital y empezó a componer sus canciones que fueron haciéndose éxitos en las voces de los grandes artistas de la época: Ángel Custodio Loyola, José Catire Carpio, Juan de los Santos Contreras, Eneas Perdomo, Royman Meza, Francisco Montoya, Jesús Moreno, etc. Época en la que el maestro José Romero Bello, hacía esa gran tarea de difusión de la música Llanera, apoyando a los talentos natos, y los programas radiales “Brindis a Venezuela” y “Festival Criollo través de programas en vivo, daban a conocer la música llanera.

Su música tuvo la particularidad de llegar a todos los gustos y de hacerse conocida, en la voz no sólo de los cantantes recios antes mencionados, sino de otras voces clásicas y de otro estilo como María Teresa Chacín, Mario Suárez, Alfredo Sadel y Héctor Cabrera, quienes acompañados por insignes arpistas las hacían dignas de los mejores y más exigentes escenarios. Sus canciones salieron de las fronteras de Venezuela y fueron interpretadas por artistas de la talla de Javier Solís y Olimpo Cárdenas, Jorge Negrete, entre otros

La carga de sentimiento que tienen sus letras, la capacidad de descripción del ambiente llanero, la majestad de sus metáforas, han hecho sus canciones inmortales. En el Blog Tierra Llana, se destaca una entrevista realizada a este artista, en la cual manifiesta que, a pesar de haber salido del llano a temprana edad, quedaron las querencias y las imágenes impregnadas en su memoria y salieron a flote hasta en el mismo nombre de sus canciones.

Augusto Braca compuso más de 300 canciones, que se han mantenido en vigencia a través de varias generaciones de artistas, desde los que mencionamos antes, hasta los más contemporáneos como Reina Lucero, Reynaldo Armas y Cristóbal Jiménez, entre otros.

Entre sus inolvidables canciones están Traigo Polvo del Camino, Camino Real, Mi Rancho Llanero, Chaparralito Llanero, Mi Llano es un Paraíso, Amorcito de mi Vida, Dios te puso en mi camino, Mi Ranchito Escondido, Alto Apure, El Negro José, Fiesta Llanera en Elorza, Lindo Amanecer, Yo no olvido mi llanura, Que bonito es Camaguán.

Dada la variedad de artistas que han interpretado sus canciones, no resulta fácil ubicarlas en la web, sin embargo, colocaremos Traigo Polvo del Camino, interpretada por Eneas Perdomo, y Amor Querido, por Cristóbal Jiménez. La primera todo un poema a la tierra, y la segunda, un poema a la mujer.

“La historia de Traigo Polvo del Camino se remonta a una estadía que tuvo en Maracaibo. Allá se encuentra con un amigo y éste le dice: Augusto, estoy limpio, te voy a vender ese carro. Se lo compré. Dije, voy a aprovechar este carro para ir para Mantecal. Cuando voy de Mantecal para allá, había triunfado por todas partes, era puro polvo porque estábamos en verano. Puro polvo del camino. Llego a Caracas y como me gustaban los tragos, voy a visitar un botiquín donde había cuatro elementos tomando. Llegué con el carro lleno de polvo. Ellos me dicen.: – Augusto ¿Qué trajiste del Apure? – Polvo del Camino, jejejeje – ¡cómo va a ser polvo del camino! Ven y te echas una cerveza.

En aquella época yo vivía en una casa alquilada en San Martín. Allí en la noche me puse a pensar: Si vienes de Apure y trajiste una camioneta llena de polvo del camino ¿Por qué no sacas una canción? Entonces hice una recopilación de todo lo que me había pasado en Apure.

Dos de las mas famosas canciones de Augusto Bracca brotaron en un bar, entre tragos de aguardiente, al calor de la conversación de amigos: Mi llano es un Paraíso y Traigo Polvo del Camino.  Ambas, junto a “Chaparralito Llanero”, figuran en la lista de los grandes clásicos de la música venezolana y ubican a este compositor nacido en La Trinidad de Orichuna, en el alto Apure, como uno de los inmortales del repertorio llanero.”

Estas canciones fueron inmortalizadas, la primera, por el Catire Carpio;  la segunda por   Royman Meza, y la última por el inconfundible Carrao de Palmarito.

Augusto  Bracca nació el 23 de abril de 1918” Sobre el mes de su nacimiento hay algunas dudas pues en otras biografías refieren que  fue en septiembre y su sobrina afirma que don Bracca le ha dicho que es de agosto. Es un hombre delgado, pequeño, de rasgos aindiados y unos ojos medio saltones que  suelen acompañar sus cambios de humor. A los 90, todavía conserva la lucidez de su pensamiento y una buena porción de memoria que le permite repasar a grandes rasgos los principales capítulos de su vida.

A los extraños los recibe clavándole la mirada y con un tono un tanto hosco ¿Quién es usted?, dice, y sus ojos escrutan al desconocido. A quienes lo visitan le recomiendan entrarle con calma, darle la vueltica, para domesticar su carácter a veces un tanto quisquilloso. Dígale, por ejemplo, “Yo soy un admirador suyo y vengo de muy lejos cruzando sabanas para hablar con usted”: entonces Bracca se muestra abierto y complaciente.”

Vive con sus familiares en Guadsdualito, en el sector La Samaria, un barrio no consolidado, de calles de tierra y aspecto deplorable que empeora cuando llueve”.

“A don Augusto le gusta disfrutar sus cervecitas en un quiosquito ubicado más arriba. Allá se encuentra sentado en un mueble de plástico azul, recostado sobre una pared verde. En el suelo están amontonadas cinco botellitas vacías. Tiene una en la mano. “A mí no me gusta estar triste porque estas recordando”, dice de entrada.

Los pasajes de su vida los cuenta por pedazos, disgregándose entre las referencias a Dios, los lamentos por la suerte que le acompaña y los recuerdos de cuando Augusto Bracca era una celebridad. A veces suelta una queja lastimera como si su gloria mereciera mejor suerte que pasar los días en aquel barrio de Guasdualito.

Se sostiene económicamente con las regalías que le paga Sacven (Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela) por sus composiciones y la pensión de la Gobernación del Distrito Federal en donde trabajó por 18 años.

En su memoria mantiene fresca la imagen de su padre Antonio Gualdrón, un ganadero a quien mataron para robarlo. De la madre Juana Bracca apenas recuerda que trabajaba de cocinera en el Hato San Antonio. Murió siendo él un niño.

A los seis años se fue de La Trinidad de Orichuna con un señor llamado Salvador Sosa, amigo de su madre” Abandonaron el pueblo por la sabana en invierno y tras algunas dificultades llegaron a Altagracia de Orituco y después a Caracas, donde trabajó vendiendo periódicos, como repartidor y luego como chofer de autobuses de la línea Catia-La Rinconada y también como camionero.  Después de hacer su sexto grado en escuelas nocturnas, se inscribió en una de música.

Yo nací con la música por dentro”, suele decir

En Caracas se junta con otros paisanos llaneros y comienza a componer sus canciones que se hicieron famosas en las voces de los cantantes de la época, como Angel Custodio Loyola, Juan de los Santos Contreras, Eneas Perdomo, Royman Meza, etc.  Sus canciones formaron parte de los importantes temas que conformaron la llamada época de oro de la música llanera, que encontraba difusión en programas radiales del momento como Brindis a Venezuela (Radiodifusora Venezuela) y Festival Criollo (Radio Rumbos).

Sus composiciones sobrepasan las 300 canciones, casi todas grabadas por artistas nacionales y algunas con artistas internacionales

Las primeras canciones que compuso en Caracas fueron merengues y la que lo lanzó a la fama fue “Amorcito de Mi Vida” que fue incluida en una película de Jorge Negrete.

Mi llano es un Paraíso, también la compuso en Caracas. “Don Augusto, después del trago, echa el cuento: Una vez estábamos diciendo que Caracas era muy bonita. Estábamos tomando. Yo les digo, Caracas es muy bonita, Caracas es la capital del cielo, pero mi llano, mi llano es un paraíso. De ahí saqué la idea”.

fuente: http://cuentaelabuelo.blogspot.com/

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