Adolfo de Pool

Adolfo de Pool
Adolfo de Pool

Adolfo Enrique de Pool Rodenas, nació en Maracaibo, Estado Zulia, el 17 de Enero de 1881. Su padre, Jacobo Zenón de Pool Schubert y su madre, Leonor Rodenas tuvieron muchos hijos varones que interpretaban instrumentos musicales a la perfección: piano, clarinete, violín, mandolina, etc.

Desde temprana edad buscó inspiración en la música religiosa. Es así como por aquella época, Adolfo compuso muchos aguinaldos dedicados al Niño Jesús, piezas musicales para la Liturgia, Himnos, cánticos y hasta gaitas comerciales para la radio. Sentía gran devoción por la Virgen de la Chiquinquirá y es por eso que concursa con su “Gloria a ti”, para que dicha pieza fuera entonada para siempre como el emblema musical de La Chinita.

Muchas personas en Maracaibo aún se acuerdan de sus gaitas, hechas con mucho sabor y tradición zuliana. “Volvamos a Parrandear”, Gaita Venezuela y “En el Portal de Belén”, solo son algunas de tantas que se oyeron en aquellos días, donde la gaita clamaba por resurgir, luego del oscurantismo militar.

Para Adolfo, la música fue su principal actividad. Para el mantenimiento del hogar que fundó, ejerció el oficio de afinador y constructor de pianos y pianolas, así como el de perforador de rollos para Pianola, instrumento que tenía demanda en aquella época.

Fue profesor de música en Institutos educacionales privados y gubernamentales. Fungió de coreógrafo en diversos grupos que formó para bailar la Contradanza y las Mazurcas, tan populares a principios del siglo XX. Fue un pionero en la divulgación de la gaita zuliana, género de raíz, netamente popular. Compuso muchas melodías promocionales que el pueblo escuchaba en las emisoras radiales y bailaba profusamente.

Compositor prolijo de piezas musicales del flocklore venezolano, fue premiado por
muchas de sus creaciones como por ejemplo la “Marcha Zulia”, “Las Palmeras”, una danza zuliana de tres partes, “Carmencita”, “La Fiesta de las niñas” y otras.

Llega para Adolfo el momento más trascendental de su vida de músico y de católico militante: Concursar para que una pieza suya fuera el Himno de la Coronación de Nuestra Señora de la Chiquinquirá.

Un jurado brillante, compuesto por los maestros Juan Bautista Plaza, Fray Vicente Olivar y Pedro Elías Gutiérrez deberá examinar y determinar sobre los concursantes, quienes tenían las credenciales requeridas. Adolfo de Pool, con el seudónimo “Saladillo”, obtiene el fallo favorable. Para el afortunado hombre de íntegra piedad cristiana, es un premio otorgado por el Creador y en mediación de su Madre: La Virgen.

Adolfo de Pool es Terciario de la orden de San Francisco de Asís. Las enseñanzas y ejemplos de este Santo, son parte del paradigma vital del músico y compositor. Junto a los miembros de la congregación de los Caballeros de San Ignacio de Loyola, hacía Misión de alfabetización en las comunidades indígenas de Santa Rosa y otras aledañas a la zona; llevando comestibles, medicinas y vestidos.

En Caracas se interesa por la educación profesional de los ciegos. Hace contacto con el Instituto Nacional de Ciegos y dicta clases Ad honorum de música y afinación de pianos, usando el método braile.

Sus piezas más conocidas son Danzas: María Cecilia y Vaivén, las cuales han sido interpretadas y grabadas por artistas de la talla de Jesús Sevillano, Saúl Vera, El Cuarteto, Gurrufío y otros. Sin embargo su versatilidad como autor, lo llevó a componer música de variados géneros: Sacra, Valses, Merengues, Serenatas, Pasodobles, Aguinaldos, Barcarolas, Contradanzas, etc.

Actualmente sus restos son reclamados por la Gobernación del Estado Zulia para ser inhumados en el Panteón de los Ilustres de la Ciudad de Maracaibo y así repose junto a la autora de la Letra del Himno de la Chiquinquirá, Graciela Rincón Calcaño.

Tomado del blog de Adolfo de Pool

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